Balompédica la Cueva 0-1 CFP Orihuela Deportiva

Cuesta mucho llegar hasta aquí. Cuesta soltarse, disfrutar. Cuesta ser tan frívolo de salir ahí a divertirse, sin más, siguiendo el plan establecido. ¿Cómo vas a olvidarte de que estás jugando un playoff, con 200 locos ahí detrás? No paran de gritar. ¿Y si no sale bien? Un playoff es la consecuencia de 9 meses de competición, goles, aciertos, cagadas y lesiones. ¿Os acordáis de aquel partido, en Torrevieja, en el que se nos lisiaron 3 jugadores? Hasta en el calentamiento. O lo del Saladar. Ay. Aquel gol en el 99′. Como en las bodas, que siempre terminas disfrutando más la de otros que la tuya propia. Da igual que elijas con tino el escenario, los detalles y que haya ahí un ejército sentimental dispuesto a todo por ti. Pero qué va. ¿Cómo se disfruta una promoción de ascenso?

La Balompédica La Cueva y el CFP Orihuela Deportiva serían amigos si pudieran, pero el contexto nos lo impide. Equipos modestos, con carisma, con tirón. La semana que viene uno ríe y otro llora. No hay grises ni vías intermedias. No hay hueco para la moderación. Un playoff es anarquía. Es barricada. Es un duelo en Stalingrado a 18 bajo cero.

En el partido de ida, la prosa nos goleó a todos. Soñábamos con un partido de toque y fantasía, de goles imposibles, de proezas en el último minuto o con alguna locura maradoniana de Roque, driblando a 14 rivales antes de su gol. Pero la poesía volvió a ser ciencia ficción. Esto es una promoción y ya se nos había vuelto a olvidar.

Los primeros minutos fueron una invitación al optimismo. Control del balón por parte del Deportiva, con aplomo, y tímidos acercamientos que prometían mayores cotas para después. La Cueva, por su parte, aplicó bien lo que sabía hacer. Búsqueda por tierra y aire de sus dos mejores jugadores y finalización de cada jugada. Desde donde fuera. El campo era demasiado pequeño como para consentir una contra y el equipo local no la permitió en todo el encuentro.

Conforme avanzó el partido, el Deportiva tuvo más dificultades para encontrar a Valentinov, que se fue aislando al tiempo que La Balompédica ganaba terreno. Cinco o seis metros, como en el rugby, podían llevarnos algunos minutos del partido. Demasiado trabado para los intereses gualdinegros; demasiado tosco para evitar el empate a 0 al descanso.

La segunda parte empezó siendo una prolongación del final de la primera. El conjunto local asumió el control del balón y comenzó a llegar más al área. Pedro Albarracín, en su primer partido como portero gualdinegro, solventó cada llegada con seguridad. Con los cambios, el CFP despertó y en el minuto 65 una arrancada de Roque, recién ingresado en el partido, casi supone el primer gol. Tras superar a dos rivales por velocidad, tiró con poco ángulo a la altura del área pequeña, pero el portero local desvió a córner. 

El Deportiva mejoró y recuperó el dominio del partido. Tocó con poca profundidad, esperando un arrebato de inspiración. A tan solo 7 minutos para el final del partido, La Cueva tuvo su mejor ocasión con un chut desde 30 metros que se marchó al larguero. Un tiro inapelable que no entró y que desató al Deportiva, que arreó en búsqueda del deseado gol en campo contrario. Tras varias faltas laterales y algún saque de esquina, Rosendo botó un córner desde la parte izquierda del ataque amarillo a tan solo 4 minutos para el final del partido. Samu Guerrero buscó con fe el balón en el primer palo. Cabezazo perfecto, al palo largo. Gol. 0-1. Golazo. 

Los últimos minutos fueron un buen ejercicio de gestión de la ventaja. El Deportiva fue efectivo e incluso tuvo un par de acercamientos en los que buscó el segundo. La Cueva, en un dignísimo partido, avanzó que la vuelta será dura y que el Deportiva necesita una de sus mejores versiones si quiere ascender. El próximo sábado tenemos una cita con la historia.

Por parte del CFP Orihuela Deportiva lucharon: Pedro Albarracín; Guille, José Berná (Sergio), Vicente, Fede, Kino (Manuel Jesús); Raúl (Roque), Rosendo; Samu Guerrero; Mario Valentinov (Edu) y Yoel. Ent: Mario Tormo

Goles: 0-1 Samu Guerrero

Unas 500 personas en la Ciudad Deportiva ‘Chencho’ de Castellón