CFP Orihuela Deportiva 3 – Sporting Orihuela 1

La semana pasada fue un claro ejemplo de como el olor a derbi recorre la ciudad desde el lunes hasta el día del partido. Pocas son las palabras que puedan describir una sensación igual y, menos las son aún, las que pueden definir el sabor que el partido dejó en la afición gualdinegra.

El sábado se vivía un derby de máxima emoción en Los Arcos: CFP Orihuela Deportiva contra el Sporting Orihuela. El histórico feudo oriolano era testigo de un encuentro clave en la clasificación para el conjunto gualdinegro. Y, como no podría ser de otra manera, no fallaron. Los seguidores de los amarillos aparecian en el campo con una hora de previsión, lo que dejo claro testimonio de los nervios e ilusión que semejante fiesta del fútbol que nuestra ciudad vivió.

El Deportiva salió con ganas, a morder y no dejarse achantar por los naranjas que, empujados por esa pasión y fuerza inexplicable que provoca un derbi, partían con clara desventaja en este punto de la liga. El primer gol fue muy tempranero, en el minuto 7 Mario ponía el primero de los tantos en el marcador local.

La grada, presa de la euforia, empujaba a un Deportiva que con su toque y su estilo habitual ponía el 2-0 en el luminoso de Los Arcos antes de la media hora de encuentro por medio de Yoel.
Tras este gol se vieron los mejores minutos del Sporting, obteniendo su premio poco antes del descanso y cerrando la primera parte con 2-1 para los gualdinegros.

La segunda parte fue prácticamente un monólogo de los locales, que no se resintieron en lo más mínimo por el gol en contra antes del descanso, y ya en el 70 Mario hacia un despliegue masivo de calidad para zafarse de dos defensas con dos recortes brillantes y batir al portero rival por bajo. Y así se llegaría al final del encuentro.

La afición desbordada por sacar una victoria contundente en tan especial emplazamiento. Y ahora, a falta de cuatro jornadas para que concluya la liga el Deportiva recupera el liderato una semana después de perderlo. Nunca hay que dejar de confiar en estos guerreros.
Ya no quedan partidos pequeños, solo grandes historias que contar.